
Ximena Cuadra
Biografía
Ximena Cuadra, nacida en Rancagua, Chile, en 1961, es artista multidisciplinaria. En 1992, se trasladó a El Salvador, donde se formó en pintura con Rosa Mena Valenzuela y realizó su primera exposición individual. Retornó a Chile en 1999, estableciendo su taller en Valparaíso, explorando el arte abstracto.
Ximena Cuadra, nacida en Rancagua, Chile, en 1961, es artista multidisciplinaria. En 1992, se trasladó a El Salvador, donde se formó en pintura con Rosa Mena Valenzuela y realizó su primera exposición individual. Retornó a Chile en 1999, estableciendo su taller en Valparaíso, explorando el arte abstracto.
Ha creado murales de mosaico en su residencia
de Viña del Mar y obras para la Parroquia La Matriz en Valparaíso. Desde 2010, su vínculo
con la agricultura biodinámica impulsa procesos creativos inspirados en la naturaleza y
geografía. Afiliada a la APECH , su obra, centrada en la naturaleza y la humanidad, ha sido
expuesta en Chile y el extranjero.
Statement
Mi práctica artística se sitúa en el ejercicio consciente de habitar el aquí y el ahora. Desde ese estado, la obra emerge como un espacio de atención y escucha, donde la armonía de una paleta acotada ordena y depura la experiencia visual. Cada composición es la manifestación de un pensamiento en diálogo con los procesos de la naturaleza: ciclos, ritmos y transformaciones que se revelan en lo sutil. La creación se despliega como exploración y experimentación, guiada por la pulcritud del gesto y una economía formal que privilegia el silencio, la calma y lo meditativo. En este territorio visual, la imagen sugiere: es una expresión simbólica que invita a una percepción más profunda, donde lo visible y lo invisible dialogan en equilibrio.
Mi práctica artística se sitúa en el ejercicio consciente de habitar el aquí y el ahora. Desde ese estado, la obra emerge como un espacio de atención y escucha, donde la armonía de una paleta acotada ordena y depura la experiencia visual. Cada composición es la manifestación de un pensamiento en diálogo con los procesos de la naturaleza: ciclos, ritmos y transformaciones que se revelan en lo sutil. La creación se despliega como exploración y experimentación, guiada por la pulcritud del gesto y una economía formal que privilegia el silencio, la calma y lo meditativo. En este territorio visual, la imagen sugiere: es una expresión simbólica que invita a una percepción más profunda, donde lo visible y lo invisible dialogan en equilibrio.




